Hasta el momento, la fertilización in vitro es una de las opciones alentadoras para las parejas que no pueden tener hijos. Pero el desarrollo es complejo, prolongado y exigente. Ante esto, un grupo de investigadores Centro de Investigaciones de Medicina Reproductiva (CIMER) dio un gran paso: mediante la utilización de células madres, se acortan los tiempos y con mejor tolerancia.
Se trata del uso de células madre para mejorar la maduración de los óvulos en el laboratorio. Esto permite lograr una maduración mucho más eficiente y con mayores tasas de éxito, un avance en comparación con las técnicas anteriores.

Con el nuevo tratamiento de fecundación, se reduce el tiempo de fertilización y los efectos secundarios son menores.
El procedimiento es menos invasivo, más efectivo y optimizado. El protocolo “MiniStim” es el otro gran avance. Al permitir una estimulación mucho más corta y menos invasiva para la mujer, mejora la tolerancia al tratamiento.
Básicamente, la nueva técnica permite madurar los óvulos en el laboratorio, es decir fuera del útero, con más eficiencia, lo que redunda en mayor tasa de nacimientos, según confiaron los especialistas, quienes contaron con la colaboración de científicos de la Universidad de Harvard.

La nueva medida, impulsada en nuestro país, impulsa a las parejas.
Uno de los principales motivos por los que las mujeres abandonan el tratamiento es la dificultad para administrar los fármacos y los efectos adversos que estos producen. Pero con la nueva técnica, se suprimen los efectos secundarios, reduciendo el tiempo y la cantidad de hormonas necesarias. Esto hace que el proceso sea más manejable y cómodo.
La implementación de esta técnica ya está brindando resultados en clínicas de fertilidad en Argentina, Perú y Australia. Este procedimiento aporta una mayor certeza en los resultados y mejora la accesibilidad a los tratamientos, beneficiando a quienes anteriormente no eran candidatos viables para las opciones convencionales.







