De Córdoba a la Bundesliga, con escala en Ezeiza
Julián Malatini, defensor de 24 años y 1,91 metros, sigue el camino del sueño europeo con los botines bien atados y la cabeza puesta en ganarse un lugar. Hoy, desde el Werder Bremen, uno de los históricos de Alemania, el cordobés busca reinventarse y volver a ser tenido en cuenta. Pero no para cualquiera: Malatini sueña en celeste y blanco. Sueña con la Selección Argentina.
Del banco al sueño mundialista
La actualidad en Alemania no es la ideal. Solo dos partidos en la temporada, uno como titular, y una lesión en el tobillo que lo dejó parado un mes. Así arrancó su segundo capítulo europeo. “No es lo que esperaba, pero la cabeza está metida en los entrenamientos y esperando que llegue otra chance”, le contó a Infobae mientras cebaba mate con calma cordobesa.
El cambio de técnico en el Bremen también le movió el tablero. De ser central derecho en una línea de cinco, pasó a lateral en una defensa más tradicional. “Después de la lesión quedé un poco atrás, ahora me toca pelearla”, confesó sin excusas ni rodeos.
¿Y la Selección? Siempre presente
Renunció a jugar el Preolímpico con Javier Mascherano por su llegada a la Bundesliga. Polémico. Duro. Pero ya decidió no volver sobre eso. “Fue una decisión que tomé con mi familia y la sostengo. No hablo más”, tiró como cerrando la puerta… pero sin traba.
Malatini sueña con jugar el Mundial 2026. Scaloni seguro ya lo tiene fichado. Y él lo sabe. Por eso insiste en ganarse minutos. “Desde el día uno que te ponés la camiseta, lo vivís con una responsabilidad enorme. Pero también se disfruta”, dice con los ojos puestos allá, en la camiseta que una vez se probó y no quiere quitarse más.
Messi, Di María y el día que la Mayor lo sorprendió
Los entrenamientos con la Sub 23 lo marcaron. Lapicera gigante para un recuerdo inolvidable. En un amistoso en Ezeiza, el equipo de Lionel Messi apareció de sorpresa. “Nos miraban desde la tribuna. No lo podíamos creer”, rememoró.
Charla con Di María. Foto con Messi. Cruces breves que valieron oro. “Fue un cruce nomás, de minutos. Pero nos metimos una foto soñada”, dijo.
El otro mundo: vivir en Bremen
Bremen está a 407 km de Berlín, pero para Malatini ya se transformó en casa. Su novia se mudó con él hace un mes y ahora todo es más llevadero. “Está buenísimo tener con quién hablar en tu idioma”, reconoce entre mates y risas.
Se adaptó al ritmo alemán. Cenas más tempranas, días más oscuros en invierno, menos siesta, pero fiel al asado y al sabor argentino. “No pierdo la argentinidad. Me esfuerzo por mantenerla en la comida, en cómo hablo, en lo que soy. Aunque sí, ahora a las cinco de la tarde ya es de noche”, dice con tono entre nostálgico y divertido.
¿Volver a Talleres? “Me gustaría”
Ve todos los partidos de Talleres y Defensa y Justicia. Aunque lo agarre tarde por el cambio horario, se las ingenia. “Los sigo, y si no puedo, veo los resúmenes a la mañana siguiente”. Extraña, claro. Y hasta se ilusiona con regresar a la T. “Me gustaría volver para dejar otra imagen. Al final me fui medio mal, y era chico todavía”, confesó.
¿Le alcanzará el tiempo para volver a la Selección? ¿Conseguirá titularidad en la Bundesliga? Preguntas abiertas. Sueño intacto. Y unas ganas que no se negocian.






