Flora: la revolución peluda que llegó como terapia
Pelaje suave, mirada calma, ronroneo constante. No, no es un gato común, aunque lo parezca. Flora es una gata robot que se mueve, vibra y reacciona al contacto humano. Y está cambiando para bien la vida de decenas de adultos mayores con deterioro cognitivo en Argentina.
La presentó Mara Maslavski, terapeuta ocupacional, en su residencia geriátrica. Se capacitó en España, la trajo desde Alemania y hoy la integra a las rutinas terapéuticas diarias. ¿El resultado? Menos enojo, menos miedo, más sonrisas y conexión emocional.
Una compañera que calma
“Es un dispositivo con sensores, pelo antibacterial y apariencia hiper realista”, le contó Maslavski al canal Infobae en Vivo. Y sí, cuanto más la acariciás, más responde. Vibra, ronronea y todo eso genera una sensación de compañía y paz.
Pero no es solo ternura robótica. La roboterapia, como se la conoce, forma parte de las terapias no farmacológicas. Y Flora se mete de lleno en ese universo: participa en sesiones individuales y hasta en los ratos compartidos en el comedor o las habitaciones.
Un impacto que se siente
¿Sirve? Según Maslavski, hay evidencia científica y testimonios que lo respaldan. “Vimos bajar la agresividad, disminuir el estado de alerta y aumentar las emociones positivas”, explicó. Incluso permitió mejorar el ánimo del equipo de trabajo del geriátrico.
Flora no viene a reemplazar a los animales reales. Llega a sumar cuando un perro o un gato no están disponibles. Y ahí es clave: siempre lista, siempre dispuesta. “Es un apoyo para momentos donde la asistencia con animales no es viable”, indicó la especialista.
De Alemania al corazón de un geriátrico
Después de hacer una capacitación en España, el equipo adquirió a Flora por cerca de 300 dólares y arrancaron con pruebas en 2022. Desde entonces, desarrollaron protocolos y planificaron su participación en distintos momentos del día.
¿Por qué un gato y no otro bicho? Lo explica Maslavski con claridad: “Hubo robots en forma de foca, pero no generan la misma emoción. Un gato despierta vínculos familiares, cercanía emocional. Es distinto. Y se nota”.
Y lo más lindo: el nombre lo eligieron los mismos residentes. Se tomaron el tiempo para votar y así nació Flora como parte del hogar, no como un simple aparato. “Queremos que la angustia sea la menor posible. Y para eso apostamos a lo emocional, a lo cotidiano”, agregó Maslavski.
El horizonte de la roboterapia
Hoy, la roboterapia gana lugar en geriátricos de China, Japón y España. La pandemia disparó el interés, y en Argentina hay quienes ya se animan a probar. Maslavski quiere que muchas más instituciones se sumen: “Es medible, accesible y genera bienestar emocional. Hay que animarse”.
¿Lo mejor? El impacto de Flora no es solo en quien padece Alzheimer o trastornos neurocognitivos. Es un momento de disfrute para todos. Desde los que viven allí hasta los que trabajan codo a codo. Porque cuando hay conexión, hay transformación.






