Del conventillo al suplemento: Borges, hecho en los medios

¿Fue Borges periodista? De mural en la calle a Crítica y Sur, así se convirtió en Borges escribiendo entre avisos de corpiños.

Por Sofía Larrosa

Nov 23, 2025

Cuando las esquinas eran papel y Borges era novato

Año 1921. Buenos Aires está empapelada con algo raro, casi poesía callejera: “Prisma”, el periódico mural que pegaron unos jóvenes culo inquietos. Entre ellos, un tal Jorge Luis Borges. Recién llegaba al país. Ya tocaba las paredes con textos breves, ilustraciones, panfletos. No había guita para revista, dijo alguna vez. Así que salieron con lo puesto. Con tinta y con intención: inventarse un público, hacerse leer.

Jorge Luis Borges trabajó  muchos años en los medios.

¿Fue Borges periodista? Casi que sí, casi que no

Borges nunca fue periodista en el sentido clásico, pero vivió entre redacciones histéricas, tipografías manchadas y deadline en la nuca. Alan Pauls lo resume sin filtro: gran parte de su obra se imprimió primero entre avisos de corpiños y dentífricos. Esas convivencias bizarras lo moldearon. Las revistas y suplementos fueron su base de operaciones, más que los libros.

Un Borges de papel: desde “Proa” hasta “Martín Fierro”

Después de Prisma vino Proa, con nombres clave como Norah Borges o Guillermo de Torre. Y más tarde, la segunda etapa, con Ricardito Güiraldes y otros. Letras, estéticas, debates. Todo fluía y se imprimía. Las páginas eran trincheras culturales cuando Buenos Aires ya no era aldea sino ciudad moderna. Beatriz Sarlo lo llama “una modernidad periférica”.
Y sí: los medios conectaban, los diarios llegaban a los de clase media. Ya no era exclusivo de eruditos.

En 1924 aparece también Martín Fierro, una revista que tenía más punk que protocolo. Irónica, provocadora, literariamente filosa. Borges mete ahí poemas, ensayos, reseñas. Participa y luego se distancia, como haría mil veces en su vida. Pero dejó joyitas como una nota sobre Ramón Gómez de la Serna, publicada en julio de 1925, donde habla con humor de las esquinas de Palermo, Santos Vega y las crines de Nora Lange.

La redacción, una casa para Borges

Entre 1921 y 1930, Borges no paró: fundó tres revistas, escribió para más de una docena. La Prensa, Nosotros, Inicial, Criterio, Síntesis, entre otros. En 1926 entra al suplemento cultural de La Prensa. En 1933 dirige el de Crítica, un diario sensacionalista y popular, donde curte cancha en la Revista Multicolor de los sábados.

Borges colaboró en la revista femenina El Hogar.

Y está el dato que sorprende: entre 1936 y 1939 fue parte de “El Hogar”, una revista femenina, donde escribía sobre “libros y autores extranjeros”. Saítta señala que ahí Borges realmente experimenta en formato. Y no solo por lo literario: es en donde pule la prosa, la baja del altar.

“Sur”, otra estación borgeana

Desde 1931 y hasta 1970, escribe en Sur. Publica ahí unos 170 textos. No es poco. Desde análisis literarios hasta efemérides culturales. Uno sublime sobre Mark Twain: “compuso Huckleberry Finn en colaboración con el Mississippi”, dice. O una declaración sobre Don Segundo Sombra, comparándolo con la Odisea como evocación ritual de los muertos. A ese nivel hablaba el tipo. Conmigo o contigo, con todos.

Y sí, Borges también fue trending topic prehistórico

Hasta firmó una carta colectiva contra la censura de Lolita de Nabokov. Aunque después le bajó el precio diciendo: “no pienso leerla, la novela es demasiado larga para mis ojos y para la brevedad de la vida humana”. Irónico, ácido, Borges.

¿Entonces?

Borges fue lo que fue porque escribió en los medios, no pese a eso. Literatura, sí. Pero también reseñas, prólogos y necrológicas. Se hizo en revistas, en suplementos, en el aire denso de la ciudad. Para vivir, para leer, para que lo leyeras vos.

*Este artículo fue leído en el Festival Borges 2025.

Sofía Larrosa

Sofía Larrosa es periodista de asuntos internacionales con 25 años de trayectoria en televisión y prensa gráfica. Actualmente es analista en El Eje por CNN en Español y colabora con el diario La Nación. Su carrera comenzó en el ámbito político en Página/12, y luego fue corresponsal por más de una década en Europa para Clarín. Cubrió seis elecciones presidenciales y cumbres del G20, realizando entrevistas a líderes mundiales, economistas y figuras clave de la geopolítica.

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