¿Un documental durante un viaje por Indonesia? Así empezó todo. Allí fue donde Matías Bari, hoy CEO de Satoshi Tango, vio por primera vez la palabra mágica: Bitcoin. Y le voló la cabeza.
“Era mover valor sin bancos. ¡Una bomba!”, recuerda. Era 2013. Nadie en Argentina hablaba de criptomonedas. Pero él, junto a sus socios, decidió hacer lo impensado: lanzar una plataforma local para comprar y vender Bitcoin.
El momento precipicio
“Fundar Satoshi Tango fue saltar al vacío. No había referencias, ni mercado, ni nada. Era el éxito total o el abismo”, dice Bari. Y no exagera.
En ese entonces no existía ningún exchange argentino. La propia familia dudaba. Literal.
“Mi papá le dijo a mi hermano en una cena: ‘Tu hermano se volvió loco. ¿Qué vamos a hacer?’”.
Primeros pasos con lo justo
En mayo de 2014 arrancaron. Eran tres fundadores. Apenas llegaban a cubrir sus sueldos. No sabían si estaban en el camino correcto o si era hora de tirar la toalla. Pero estaban convencidos.
“Siempre te estás preguntando: ¿sigo o dejo? ¿Ya está o insisto un poco más?”.
Pero el feedback de la comunidad cripto y los ajustes constantes hicieron crecer la plataforma. Desde el nombre —que antes era todo junto, SatoshiTango— hasta los productos, todo se fue puliendo con la marcha.
¿El nombre? Un guiño: Satoshi por Nakamoto, el creador de Bitcoin. Tango por Argentina. Encantó.
El boom que lo cambió todo
Y llegó 2017. Bitcoin pasó de USD 1.200 a casi USD 20.000. Fue demencial.
Con solo cinco empleados, tuvieron que bancarse un tsunami de operaciones. Laburaban 18 horas al día. Ahí entendieron que el modelo funcionaba. Que no estaban delirando.
“Ese fue el clic. Vimos que sí, que valía la pena. Y pudimos armar un colchón económico, que no es menor”.
Una convicción de 12 años
Hoy Satoshi Tango es una fintech hecha y derecha. Bari lo explica: “Queríamos ser la mayor plataforma de compra y venta cripto en Argentina. Y también queríamos que cualquiera pudiera tener Bitcoin”.
Casi 12 años de historia avalan la locura inicial.
“Si me hubieras contado todo eso el día que fundamos la empresa, no lo hubiera creído. Pero pasó. Esta entrevista es una prueba viva de eso”.
Cuidá tu guita: no dejes tus cripto en la plataforma
Ahora bien, Bari no es un fanático ciego. Es un entusiasta con los pies en la tierra.
“Muchos se mueven por emoción, por el famoso FOMO. Y eso genera burbujas. Pero Bitcoin como invención es única: descentralizada, segura, y no la controla nadie”, dispara.
Y tira un consejo clave: “No pongas plata que no estés dispuesto a perder. Pero todos deberían tener algo de Bitcoin”.
También insiste en que cada usuario sea su propio custodio. “Siempre decimos: llévate tus criptomonedas. No las dejes en la plataforma. No me las dejes a mí”.
¿Por qué? Porque si no tomás recaudos, perdés el celular y chau cripto. Como si se te cayera una billetera con 50 lucas en la calle.
“Es un equilibrio delicado. Libertad total, pero con responsabilidad. Si querés ser dueño de tu dinero, también tenés que saber cómo cuidarlo”.
Bitcoin vino para quedarse
Bari está convencido: esto recién empieza. “Lo único que pido es que entiendan los riesgos antes de invertir. Pero para mí, este camino ya no tiene reversa. No hay vuelta atrás”.
Y lo dice con una sonrisa gigante. Como quien alguna vez estuvo parado al borde del precipicio… y se animó a saltar.






