Con la ilusión hecha valija y el escudo argentino bien pegado al pecho, la Selección Argentina Sub 12 ya aterrizó en Lima. Van a disputar la Copa COSAT 2025, más conocida como el Mundialito de tenis infantil. ¿Dónde? En el mítico Jockey Club del Perú. ¿Cuándo? Hasta el viernes. ¿Y cómo llegan? A pleno, con entrenamientos encima y el hambre de dejarlo todo.
El equipo masculino está conformado por Mateo Pallero, Santiago Chacur y Juan Ignacio Carnevale, bajo la dirección de Gonzalo Presson. En la rama femenina, nos representan Matilde Werle, Catalina Tion y Margarita Uviedo, con Romina Ottoboni al frente.
Antes del viaje, hubo prácticas intensas en el Buenos Aires Lawn Tennis Club, donde no solo se trabajó la técnica: hubo táctica, motivación y emociones por todos lados. A esa jornada emotiva se sumaron familiares, entrenadores y el equipo de Desarrollo de la Asociación Argentina de Tenis (AAT), liderado por el ex top 15 mundial Franco Squillari. Sí, el mismo que llegó a semis en Roland Garros 2000.
Presson, el capitán del equipo masculino, fue claro: “Los chicos vienen laburando con una energía tremenda. Este grupo tiene compromiso, nivel y sobre todo, una química que contagia. Vamos a dejar el alma en cada punto”.
El alma de Juani: una historia que conmueve
Uno de los nombres propios que emociona es Juan Ignacio «Juani» Carnevale. Su historia está atravesada por la resiliencia. El mes pasado, se supo que superó un tumor óseo y la pérdida de su papá. Y ahora, con apenas 12 años, ya es parte de la Selección.
“Me largué a llorar. Una de mis metas era jugar el Sudamericano o el Mundialito. No me lo esperaba. Fue una alegría inmensa”, contó Juani cuando le confirmaron la convocatoria. Su mamá Eulogia sumó: “No se la veía venir. Él es muy analítico con los rankings y pensaba que no le iba a alcanzar”. Pero claro… la lucha paga. Siempre.
Y no hay que olvidarse: Juani viene de salir campeón en dobles, junto a Chacur, en el Nacional Sub 12 de Salta. La historia recién empieza.
Una semana a pura experiencia
Para ambas selecciones, esta aventura en territorio peruano no es solo un torneo: es un viaje de formación. Van a convivir, competir y aprender. Y todo eso con rivales de todo el continente.
“Estas competencias son clave para que las jugadoras se midan, crezcan y lo vivan como lo que es: una oportunidad única”, destacó Ottoboni, capitana del equipo femenino.
Los chicos ya están ahí. Ya cruzaron la frontera. Ya sueñan en serio. Argentina dice presente en el Mundialito y el futuro del tenis empieza a mostrarse con nombre y apellido.






