Colapinto luchó contra todo: pista, tráfico y un Alpine que no ayudó
Franco Colapinto ya dijo presente en Lusail. En la única práctica libre del Gran Premio de Qatar, el joven argentino de 22 años se puso al mando del Alpine por la anteúltima fecha de la temporada de Fórmula 1. Y sí, fue una sesión más dura de lo que cualquiera hubiera imaginado.
La FP1 arrancó con todo. Oscar Piastri clavó un tiempazo de 1:20.929 y se quedó con lo más alto. Lo siguió su compañero de McLaren, Lando Norris, con 1:20.982. El podio lo completó un sorprendente Fernando Alonso con el Aston Martin: 1:21.310. ¿Y Verstappen? Sexto, con 1:21.504.
Mientras todos apretaban el acelerador, Colapinto sufría. Dentro del Alpine, las cosas no fluían. Sus vueltas más sólidas llegaron con neumáticos duros: 1:24.864, 1:26.200 (con tráfico), 1:25.291. En total completó 26 giros, pero sin poder cerrar una vuelta rápida con compuestos blandos. Cuando intentó mejorar con la goma roja… se fue de pista y abortó el intento.
Su compañero, Pierre Gasly, tampoco la tuvo fácil: marcó 1:22.424 y finalizó 18°. En un tramo inicial, ambos Alpine rodaban parejo. Gasly estuvo 0.061 segundos por encima de Franco (1:23.468 vs 1:23.529). Pero después, mientras el francés lograba una vuelta limpia, al argentino le informaron desde los pits que su auto había sufrido daños.
A la caza de referencias en un día complejo
Adentro de la pista, Franco compartió cronograma con figuras de peso. Lewis Hamilton tuvo su susto tras salirse a la leca con el Ferrari, mientras Charles Leclerc se mostraba molesto por radio. Los McLaren, en tanto, arrancaron a los tumbos, pero cerraron fuerte.
Pese a los inconvenientes, lo de Colapinto no fue en vano. Giró mucho. Acumuló kilómetros. Aprendió de los errores. Para un debut en un GP tan exigente como Qatar —con clima desafiante, una única sesión y clasificación para la Sprint en el horizonte inmediato—, cada metro cuenta.
Ahora viene lo picante: la qualy para la Sprint. Ahí sabremos si toda esta experiencia improvisada le sirve para devolverle algo de redondez a un viernes que empezó cuesta arriba.






