Lo que en otra época hubiese parecido improbable, hoy es una realidad brutal: los depósitos en dólares del sector privado tocaron un nuevo techo histórico en noviembre. El número sorprende: USD 35.540 millones. Sí, escuchaste bien. Y no solo es un dato más: es el nivel más alto desde que terminó la convertibilidad. Boom.
Y esto no fue de la noche a la mañana. Ya en octubre se había registrado una suba importante, con el stock apenas por encima de los USD 35.100 millones. Pero noviembre redobló la apuesta. En solo un mes saltaron unos USD 435 millones, una mejora del 1,2%. Puede parecer poca cosa en porcentajes… pero para un sistema bancario acostumbrado a las corridas y a los retiros masivos, este crecimiento vale oro.
El dólar se queda en el banco
En un año donde el dólar fue protagonista de todas las novelas políticas y económicas, estos números pintan otra postal: los billetes verdes se están quedando dentro del sistema bancario. No hay señales de fuga. Nada de colas en ventanillas para llevárselos abajo del colchón. Una rareza, claro. Pero una señal de confianza también.
Esta conducta ya venía asomando en octubre. A pesar del típico refugio en moneda dura durante momentos turbios, la gente no corrió a retirar efectivo. Y noviembre confirmó esa tónica. ¿Cambio de paradigma o simple pausa? Difícil decirlo. Pero, sin dudas, es una tendencia que se consolidó.
Mientras tanto, el crédito en baja
Un dato que no pasó desapercibido: a medida que crecen los depósitos, los préstamos en dólares al sector privado se achican. En octubre cayeron unos USD 640 millones, cerrando en torno a los USD 18.250 millones. Los bancos y las empresas bajaron un cambio, quizás por precaución o por falta de incentivos para tomar deuda en moneda extranjera.
¿Y en noviembre? Todavía no hay cifras oficiales de crédito para ese mes. Así que, por ahora, el fenómeno puede ser un bache o el arranque de algo más largo.
Un número que cambia el tablero
No exageramos: hacía más de 20 años que no se veía un nivel así de depósitos en dólares. Y lo más llamativo es que llegó de manera gradual. Sin grandes saltos ni movimientos bruscos. Suma que te suma. De a poco, pero sostenido. La curva crece como si nada, desafiando incluso los momentos de mayor tensión cambiaria.
Además, cada punto adicional en este escenario tiene un impacto enorme. Porque cuando hablás de una base de más de USD 35.000 millones, cada centavo cuenta. La cantidad de dólares en bancos no solo marca un récord, también empieza a mover el equilibrio del sistema financiero local.
Lo que viene
La próxima posta la van a marcar dos cosas: por un lado, si vuelve a activarse la demanda de crédito en dólares, y por otro, lo que digan los números finos sobre la composición interna de esos depósitos. ¿Son a la vista o a plazo fijo? ¿Pertenecen a empresas o a personas? Esos detalles pueden dar pistas de cómo reaccionaría el sistema en caso de que haya cambios fuertes en las expectativas.
Por ahora, lo que está claro es que noviembre cerró con un nuevo récord. Y no deja de ser una señal potente en un clima donde todo parece moverse con pies de barro.






