Después de meses con el pie en el freno, el campo argentino pisa el acelerador. Y no lo hace despacito. Según la consultora LCG, el combo explosivo de precios internacionales más altos y una cosecha más generosa de maíz y trigo podría aportarle al país USD 4.000 millones adicionales en 2025. Sí, cuatro mil palos verdes extra que entrarían al mercado de cambios como agua al desierto.
Soja: menos toneladas, pero mucha más plata
Empecemos por la reina: la soja viene más flaquita en volumen, pero mucho más jugosa en valor. LCG estima que la campaña 2025/26 dejará 47 millones de toneladas, por debajo de los 49,5 millones anteriores. ¿Y entonces? Bueno, subió el precio. Y bastante. El futuro de la soja para mayo de 2026 en Chicago saltó de USD 390 a USD 420 la tonelada en pocos días. Eso es un 8% de suba, gracias al renovado romance comercial entre China y Estados Unidos.
La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) no se quedó callada: los contratos de soja tocaron los USD 425/t, máximos en 16 meses. Una locura. La harina de soja también trepó: ahora vale USD 360/t, un 23% más que en octubre. Sólo por esa escalada de precios, el valor de la producción sojera argentina metería USD 1.400 millones extra. Todo sirve.
Maíz y trigo: los tanques que vienen cargados
Pero el boom no llega solo. Los otros dos mosqueteros del agro, maíz y trigo, pisan fuerte. Con mejores rindes y más hectáreas sembradas, se espera que tengan cosechas 22% más altas que el año pasado. El maíz se va hasta las 61 millones de toneladas (vs. 50 millones anteriores) y el trigo escaló a 24,5 millones (desde 20,1 millones).
Los precios internacionales no movieron tanto la aguja en estos dos, pero igual el efecto positivo es gigante. Tanto para el maíz como para el trigo, el valor bruto de producción (VBP) crecerá 24%. En billete sonrisas.
Sube el agro, sube la exportación
Y si hay más producción y mejores precios… sí, hay más exportaciones. Según la BCR, Argentina tuvo un cuatrimestre rabioso entre agosto y noviembre, con 7,5 millones de toneladas de soja ya embarcadas. Y si se cumple lo pactado, cerramos la campaña con 11,3 millones. ¿Cuánto hacía que no pasaba eso? Mucho.
Hasta el precio FOB del complejo industrial se disparó: los embarques desde el Up-River saltaron de USD 290-300/t a USD 360/t. ¿Aceite de soja? Se mantiene brillante entre USD 1.050 y USD 1.150 la tonelada. Todo suma.
En el mercado local también se siente. La soja volvió a los USD 350/t, un 5% arriba de lo que se pagaba hace menos de un mes. Son valores que no se veían desde aquellos días con retenciones suspendidas. Buenas noticias para el productor, el exportador y, claro, para el Banco Central, que huele esos dólares como perro sabueso.
¿Y ahora qué?
Si el clima acompaña y el mercado global sigue con viento a favor, el agro argentino puede meter un batacazo en 2025. Nada menos que USD 35.233 millones de VBP sumando soja, maíz y trigo. Es un salto desde los USD 31.433 millones actuales. O sea… USD 3.800 millones más que entrarían como oxígeno puro a la economía vía exportaciones.
No es magia, es campo. Y, por ahora, el campo vuelve a ser el as en la manga.






