La magia dosmilera volvió: Bandana llenó el boliche y encendió la noche
Pasaron 25 años desde Popstars, pero anoche parecía que el tiempo no había pasado. Bandana volvió al escenario y explotó todo en Moscú, el boliche de la Costanera porteña, ante una multitud que agotó entradas y cantó a los gritos cada hit.
Lourdes Fernández, Lissa Vera, Valeria Gastaldi y Virginia Da Cunha se reencontraron en el marco de la fiesta L.A.T.M. +35, curada por el DJ Tommy Muñoz, y dejaron claro: esa química pop noventosa no solo sigue viva, ahora está más afilada que nunca.
El aire se cargó de ansiedad antes del show. En redes, las chicas venían tirando pistas: ensayos, backstage, emociones al palo. Valeria lo dijo clarito: “Todo es felicidad”. Y Lowrdez lo gritó con todo: “Es hoy”.
Las Bandana, versión 2025: poder, brillo y botas
Entraron vestidas para conquistar: total black, brillos, tachas, y flecos. Cada una con su estilo bien plantado, pero todas sincronizadas visualmente. Una coreo estética impecable. Lourdes con tiras, minifalda con glitter y botas altas. Lissa metió vestido corto + plataformas + accesorios XL. Virginia sumó transparencias, guantes negros con lentejuelas y actitud. Y Valeria cerró el look con crop top, shorts vaporosos y un maquillaje híper iluminado. Las Bandana, versión 2025, entendieron todo.
Hit tras hit: un setlist hecho para gritar
Y cuando arrancó “12 horas”, nadie pudo más. Siguieron “Maldita Noche”, “Muero de Amor”, “Cómo Puede Ser”, “Guapas”, “Nadie Como Yo” y —como frutilla del postre— “Llega la Noche”, que estalló todo. Pogo nostálgico, lágrimas, gritos, abrazos. Volvió el show, volvieron las coreos intactas —con un upgrade moderno— y sobre todo, volvió el fuego escénico.
Luces, unidad y mucha emoción real
El show también tuvo luces: rojas, violetas y azules que le sumaron punch visual a cada tema. Pero más fuerte fue lo otro. La unidad. Después de un tiempo con internas —marcado por la denuncia de Lissa tras la situación de violencia de género que atravesó Lourdes— todas se mostraron cómplices, conectadas y agradecidas. Se abrazaron, rieron, se miraron con ternura. Y el público sintió todo eso en la piel.
No hubo anuncios de gira ni ningún spoiler futuro, pero quedó clarísimo: si Bandana quiere, puede volver cuando se le cante. Y miles de fanáticos van a estar ahí, listos para más canciones, más pop y más historia compartida.






