Julián Cerati: entre Colombia, Argentina y una obsesión llamada Pipo Cipolatti
“Hay personajes que te habitan”, dice Julián Cerati mientras hace la valija para volver a Colombia. Vive allá, graba allá. Pero esta vez lo que lo retuvo en Argentina fue fuerte de verdad: se metió hasta los huesos en la piel de Pipo Cipolatti, el icónico líder de Los Twist, para la película La Dicha en Movimiento.
El desafío era enorme: interpretar a alguien real, excéntrico y vigente. Nada de cuentos ficcionales. Había que capturar su esencia. Y Cerati no esquivó el bulto. “Fuimos por todo. A pulmón y con obsesión”, lanza. Se encerró a ver entrevistas, anotó frases, hizo preguntas profundas. Pipo, fiel a su estilo, se le escapó con ironía y corazas. “No me respondió nada, pero me mostró todo”, dice.
Improvisación y goles: Cerati vibró como Pipo
El rodaje fue intenso. Sin celulares, con Mundial de fondo y una euforia muy ochentosa en el aire. Un combo perfecto para que Julián no perdiera a su “yo Pipo”. “Estaba todo el día así, gritándole goles al aire como él”, confiesa entre risas. Improvisó, jugó, sintió. Y el director, Maxi Gutiérrez, le dio rienda suelta.
“Ese aire, esa libertad post dictadura se respiraba en el set”, asegura. Porque no solo se trataba de imitar a un músico delirante, sino de entender qué pasaba alrededor. La Argentina salía de la oscuridad, la música era trinchera y fiesta al mismo tiempo.
Del cuaderno a los audios: un vínculo insólito con el verdadero Pipo
Al principio, las charlas fueron ásperas. Cerati apareció con su cuaderno lleno de preguntas profundas y Pipo… se corrió. “Le pregunté por su infancia y se plantó como si le tirara con balas”, cuenta. Pero con el tiempo, algo cambió. “Le mandaba audios tipo ‘Pipo, decí esta frase como vos’. Y él me respondía: ‘Eso no lo diría nunca’. Y yo: ‘Pipo, lo dijiste en 1987, ¡tengo la entrevista!’”. La confianza creció. Y ese ida y vuelta lo cargó de insumos actorales.
Colombia, familia Cerati y la doble vida del actor
Desde 2018, su carrera se expandió desde Argentina hacia Colombia. Fue por una película rara que nunca se estrenó pero que le cambió la ruta. Allá hizo varias series y recientemente rodó una película, Susana y Elvira. También se viene en Netflix la temporada 3 de Perfil falso, que se estrena el 21.
En paralelo, su apellido carga un peso inevitable: es sobrino de Gustavo Cerati. Pero lo vive con calma. “Lo recuerdo como a un tío normal, digamos. No me llegó a ver actuando, yo empecé cuando él ya estaba en coma”, dice. Nada de presiones ni aprovechamientos. Solo una herencia sensible que lo acompaña sin estridencias.
El regreso a casa: “Quiero contar historias nuestras”
Después de tanto andar afuera, Julián quiere más plasma local. Más historias argentinas. Más personajes que le hablen a su raíz. “Allá tengo que neutralizar el acento. Acá disfruto todo demasiado”, suelta con una sonrisa. Ya hizo una serie sobre autismo, Un león en el bosque, y quiere más de eso: contenido hecho acá, con alma de acá.
Julián Cerati está en movimiento, como la dicha. Y parece que no va a frenar pronto. Ni quiere.






