Modelo, influencer y ahora esposa: el combo completo
Eugenia De Martino, más conocida por su enorme presencia en redes y campañas de moda, vive un presente de película: se casó con el tenista Diego «Peque» Schwartzman, concretando un sueño que tenía desde siempre. «Siempre quise caminar del brazo de mi papá, vestida de blanco… Y fue mucho mejor de lo que imaginé», cuenta todavía emocionada.
El casamiento se celebró en octubre pasado. Primero, con una ceremonia civil súper íntima y después con una gran fiesta en Exaltación de la Cruz, en medio del campo, rodeada de familia, amigas y figuras del deporte y la moda. Pura emoción.
Propuesta madrileña y origami sentimental
La propuesta de casamiento fue tan inesperada como tierna. Ocurrió en abril de 2024, en Madrid, mientras iban a tomar café. “Yo recién aterrizaba, muerta… y él me sale con esto”, recuerda entre risas. Con la complicidad de su sobrina, Diego le entregó un origami —igual que cuando le pidió vivir juntos— y no pudo terminar de decir la frase porque le temblaban las manos. “Me empecé a reír. No lo podía creer”.
Amor a puro match (literal y emocional)
Se conocieron en 2019, gracias a Ricky Sarkany y una amiga en común. Pero Euge estaba en otra y lo “ghosteó”. Tiempo después, tras romper con su ex, Diego volvió a la carga y esta vez sí: fue amor a primera vista. Desde ese día, nunca más se separaron.
“Al principio me hacía ruido que él fuera famoso. Yo vengo de zona sur, perfil bajo. Pero descubrí una persona compañera, sincera y cero egocéntrica. Eso me enamoró”.
Vida nómade + influencer: un combo exigente
“Acompañar a un deportista de élite no es para cualquiera”, admite. Durante las giras, se encerraban en hoteles durante cuarentenas eternas (la de Australia fue de 14 días sin salir del cuarto). Pero ella se adaptó como una campeona.
Llevaba consigo campañas, acuerdos, ropa, todo lo necesario para seguir trabajando mientras viajaba. “Yo soy ambiciosa, me gusta laburar. Si no me llevaba marcas, no iba. Lo usaba de trípode al pobre, él me sacaba las fotos para redes”.
Trabajo, independencia y cero competencia
Euge siempre se mantuvo activa por elección propia. “Nunca dejé de trabajar por estar con alguien. Siempre me gustó ganar mi plata, tener mis cosas, respetar mis tiempos. Y él me entendió desde el minuto uno”.
¿Celos? Cero. “La confianza está. No hace falta mostrar mensajes. Con Diego tenemos una relación extremadamente sana. Él tampoco es celoso. Y si no va a contestar algo, ni me muestra. Confío.”
Después del tenis, la rutina que tanto soñaban
Con la decisión de Diego de retirarse del tenis profesional, la vida de ambos cambió radicalmente. Ahora están instalados en Argentina y Eugenia está a pleno con su nuevo proyecto: lanzar su marca de ropa. “Siempre modelé, pero ahora quiero meterme de lleno en moda. Ya estoy en reuniones con las chicas del equipo”.
La rutina diaria, algo que Euge extrañaba mucho, finalmente llegó. “Amo la rutina. Volví a estar con mis amigas, con mis tiempos, y puedo pensar proyectos a largo plazo”.
¿Una foto para repetir?
Sin dudarlo, ella lo elige: “El fin de semana de mi casamiento fue mágico. Ver a todos los que quiero juntos, mis viejos, mis amigas, mis sobrinitos, la familia de Diego… fue una locura. Si pudiera repetir un momento, sería ese”.
Y si pudiera hablar con la Euge de hace 10 años, esa que apenas empezaba, le diría: “Tené paciencia. Todo llega. Vas a encontrar al amor de tu vida. Vas a estar bien”.
Y sí, está más que bien.






