Menos dengue, más vacuna: qué está pasando en Argentina
Las buenas noticias llegan desde el Boletín Epidemiológico del Ministerio de Salud: para la semana 45 de 2025, los casos de dengue bajaron fuerte comparado con los picos de 2023 y 2024. Pero eso no implica bajar la guardia. Todo lo contrario: los expertos piden seguir dándole firme a las medidas preventivas, y la vacunación es la estrella del equipo.
Qdenga® en acción: 112 mil ya se vacunaron
Desde noviembre de 2023, la vacuna tetravalente Qdenga® (TAK-003) empezó a aplicarse en centros privados y farmacias. ¿Y qué pasó? Más de 112.000 personas en el AMBA recibieron al menos una dosis. La tasa de reportes adversos es bajísima: 1,9 por cada 1.000 dosis, casi todos casos leves y de resolución rápida. Todo va viento en popa.
Adultos mayores, al frente de la escena
Uno de los temas que más preocupaba era la seguridad en personas de más de 60 años. La doctora Vanesa Castellano, de la Fundación Vacunar, fue directa: “No se produjeron eventos adversos graves en mayores de 60”. Una gran noticia teniendo en cuenta que este grupo no tenía estudios previos sobre esta vacuna.
¿Qué efectos adversos aparecieron?
Entre 156.676 dosis aplicadas en Argentina, solo hubo cuatro eventos graves: un caso de anafilaxia, otro de púrpura trombocitopénica inmune, un linfoma de Hodgkin y un síndrome nefrótico. Ninguno fue fatal, ni requirió soporte crítico ni dejó secuelas. “Nada raro ni preocupante”, resumió Castellano.
Y hay más: no se detectaron diferencias en la ocurrencia de eventos según edad, género o enfermedades previas. También quedó claro que las reacciones alérgicas fueron menores que las observadas en Brasil, y que la coadministración con otras vacunas como contra la gripe o fiebre amarilla no generó problemas.
Vacunación selectiva, pero con mirada amplia
La estrategia argentina se centró inicialmente en personas de 15 a 39 años, sobre todo en zonas con brotes. Lo explicó la doctora Ángela Gentile, de la CONAIN: “Se eligió este grupo porque es donde se veía más incidencia”.
También se sumaron localidades del centro y norte de la Patagonia, algo que antes era impensado. Eso obligó a repensar todo el esquema de protección. Gentile fue tajante: “Vacunar antes de los brotes ayuda a frenar contagios” y aclaró que la baja percepción de riesgo en los más jóvenes redujo la tasa de segundas dosis. Ahí hay que hacer más ruido.
¿Hay que darse refuerzo? Tranca, por ahora no
El doctor Pablo Bonvehí, infectólogo del CEMIC, llevó tranquilidad: “Ya hay evidencia de que no se necesita refuerzo a los siete años”. La protección se mantiene. Buenas noticias si las hay.
También advirtió que el virus tiene un comportamiento impredecible y que puede reaparecer en nuevas zonas. Por eso, insistió: hay que mantener todo el combo de medidas vivitas y coleando. Vacunación, control del vector, repelentes y vigilancia.
Desde Brasil, la mirada regional
El epidemiólogo João Bosco Siqueira Jr. trajo datos de Brasil y comparó experiencias. Allá la cosa fue más picante con las reacciones alérgicas. Pero lo importante es que esto no es una competencia, sino un laburo conjunto. Todos remarcaron que tener una vacuna segura y eficaz cambia las reglas de juego para toda la región.
En Argentina, la vacuna está disponible desde los cuatro años sin límite de edad en circuitos privados; en el sector público, se accede según riesgo epidemiológico. Cada jurisdicción evalúa cuándo y cómo implementarla.
Vamos por más: info, campañas y vacunas
El encuentro de la Fundación Vacunar no dejó dudas: hay que seguir informando, vacunando y cuidando. Ya tenemos una vacuna que funciona. Ahora hay que llevarla a más rincones y convencer a más gente.
Como dijo Gentile: “Esto es una herramienta más. Pero tiene que ir de la mano de otras: control del mosquito, educación, y seguimiento de cada caso”.
En una sola palabra: prevención. Y si es con una vacuna que muestra resultados reales y positivos en Argentina, mucho mejor.






