«O escribo o me muero»: la confesión de una autora que no sabe vivir sin palabras
Agustina Bazterrica no escribe porque quiera. Escribe porque lo necesita. En una charla intensa y divertida en el streaming de Infobae, la autora de Cadáver exquisito disparó sin filtro: “Si no escribo, si no estoy en contacto con la literatura, siento que me voy apagando. O escribo o muero”.
Y no es una metáfora. Después de pasar 22 años trabajando en un estudio jurídico —»un trabajo genial, que me permitió pagarme Artes en la UBA y escribir»— Bazterrica pegó el volantazo. Dejó el traje de oficina y se lanzó al ruedo literario. Con todo.
El fenómeno global de Cadáver exquisito
La novela que la catapultó arrancó fuerte: ganó el Premio Clarín y después explotó en el mundo. Fue traducida a 32 idiomas. Así nomás: treinta y dos. “¡Una barbaridad!”, reconoce Agustina, todavía incrédula. Especialmente por lograrlo en el mercado estadounidense, que, cuenta, “solo acepta un 3% de novelas traducidas, y eso incluye clásicos”.
Cadáver exquisito plantea una distopía tan negra como brutal. Hay un virus mortal que salta de animales a humanos. ¿La solución lógica y completamente espeluznante? El canibalismo. Sí: comerse entre nosotros. “Es un tema tabú, y como todo tabú, atrae y repulsa. La gente lo siente en el cuerpo”, dispara la autora, con mirada afilada.
Hollywood la quiere… pero no tanto
El boom del libro picó el interés de las cámaras. Hubo más de cien propuestas para llevarla a la pantalla. Pero la escritora se topó con la trampa de los contratos lentos: “Le dimos los derechos a una productora mexicana que decidió no hacer nada. Ahora tengo que esperar un año y medio a que se venzan. Estoy esperando hace siete años”.
Y sí, la impaciencia se entiende. “Puede salir buenísimo o puede salir mal, por más que tengas dirigiendo a alguien espectacular”, remata. Cruel destino para una historia tan visual como Cadáver exquisito.
Literatura o muerte: su nueva obsesión
El presente de Bazterrica también es puro nervio. Acaba de publicar Literatura o muerte, un libro de no ficción donde se mete con su vínculo íntimo con las letras. “Leer es como inspirar, escribir como exhalar”, dice con una claridad que eriza. “Uno va tomando cosas de todas partes y las resignifica”.
Mientras tanto, su anterior novela, Las indignas, sigue dando que hablar: acaba de entrar en la “lista corta” del premio de la Asociación de Bibliotecas Americanas, compitiendo con -nada más y nada menos- que Han Kang, la Nobel de Literatura. Agustina no se achica. Al contrario: va por todo.






