Los que llegan antes de tiempo: ¿quién cuida a estos guerreros?
Decilo sin vueltas: nacer antes de las 37 semanas te cambia la vida. Y no hablamos solo del bebé. Toda la familia arranca una carrera de fondo donde el cuidado, el apoyo médico y el amor constante se vuelven claves. En Argentina, esto no es poca cosa: el 9,1% de los nacimientos son prematuros, según el Ministerio de Salud.
Un parto antes de lo previsto
Según MedlinePlus, tener un bebé prematuro implica que llegó más de tres semanas antes de lo esperado. Y acá no hay segundas chances: la prematuridad es la principal causa de muerte en menores de 5 años a nivel global, dice la Organización Mundial de la Salud. Pero ojo, la diferencia entre vivir y morir muchas veces depende del país donde nazca.
¿Ejemplos? En lugares con pocos recursos, la mitad de los que llegan antes de las 32 semanas no sobrevive. Falta calor, leche, y atención básica. En cambio, con acceso a tecnología y equipos formados, casi todos logran pasar ese primer gran obstáculo.
Cómo prevenir lo inesperado
La doctora Ana Pedraza, jefa de Neonatología en Clínica y Maternidad Suizo Argentina, lo dice clarito: “Hay partos prematuros que sorprenden. Pero en muchos casos hay factores de riesgo detectables desde antes del embarazo”. ¿Traducción? Andá al médico antes de buscar un hijo.
Una vez embarazada, el combo ideal incluye al menos ocho controles prenatales, arrancando lo antes posible. ¿La idea? Detectar alertas tempranas, manejar problemas a tiempo, y sumarle tecnología y un equipo multidisciplinario que te cubra la espalda.
El cuidado que arranca al nacer (o antes)
La ciencia viene afinando cada vez más el trato a los neonatos que llegan antes. Dos claves ganaron terreno: la ligadura tardía del cordón y el contacto piel a piel (sí, como lo ves en las pelis, pero con base médica real).
Demorar el corte del cordón mejora la adaptación del bebé y reduce el riesgo de anemia, dice Pedraza. Y que el recién nacido esté en contacto directo con la mamá o el papá apenas llega al mundo hace magia: estabiliza signos vitales, baja el estrés, potencia el crecimiento. Y eso, si sos prematuro, no es dato menor.
Darle la teta, aunque cueste
Dar la teta a un bebé prematuro no siempre es fácil. A veces cuesta más. Pero ahí es donde entra en juego el acompañamiento. La doctora Tania Maidah, jefa de Neonatología del Sanatorio Altos de Salta, es categórica: “La lactancia es especialmente valiosa para chicos prematuros. Protege, nutre y conecta”.
Pedraza lo sabe también, y por eso en Suizo Argentina cuentan con un Servicio de Puericultura que arranca desde el embarazo y sigue después del alta. ¿La meta? Que ninguna madre se sienta sola al preguntarse: “¿Voy a poder amamantar?”.
Los que nunca duermen: papás en terapia intensiva
Un avance enorme en neonatología es que las Unidades de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN) hoy permiten que los papás estén 24/7 con sus hijos. Y eso, según Pedraza, cura más que muchas pastillas.
Estar presentes, incluso en tareas simples como limpiarlo, alimentarlo, o simplemente tocarlo, genera apego, acorta la internación, y mejora el neurodesarrollo del bebé. ¡Cada minuto cuenta!
Y para ellos también: reduce el estrés, les da herramientas, los ayuda a irse de alta con más confianza y menos miedo. Porque cuidar a un prematuro empieza dentro del hospital, pero sigue mucho más allá.
Un equipo entero para una vida que arranca antes
Médicos, enfermeras, kinesiólogos, fonoaudiólogos… El cuidado del prematuro es coral. Jorge Lezcano, jefe de Neonatología del Sanatorio Los Arcos, dice que las enfermeras “son indispensables”: están en todo lo que implica vigilancia y acompañamiento.
Y atención: no se trata de “visitar” al bebé. Se trata de integrar a los padres en las decisiones, enseñarles cómo colaborar en las rutinas, prepararlos para lo que sigue en casa. Desde cambiar un pañal hasta practicar RCP, todo suma.
Donde nazcas cambia todo
¿La clave? Que los bebés que pesen menos de 1.500 gramos o nazcan antes de las 32 semanas lleguen a hospitales que tengan nivel alto de complejidad neonatológica. Eso se llama “regionalización”, y es lo que impulsa el Ministerio de Salud junto a otras sociedades científicas.
Pedraza lo resume así: “Nacer en el lugar correcto salva vidas”. Tan simple, tan duro.
No es solo sobrevivir: es empezar bien la vida
La Semana de la Prematurez 2025, del 17 al 23 de noviembre, viene con una consigna potente: “Cuidar a los recién nacidos prematuros es proteger su futuro”. ¿Qué implica? Tecnología, sí. Pero también amor, presencia, derecho, respeto y familia.
Una buena atención al nacer no solo salva. También construye futuros.






